Emprender la vida es asumirla. Es responsabilizarse por cómo vivimos, dándonos lo que merecemos sólo por el solo hecho de ser humanos. Emprender la vida es luchar cada día por lo que es justo, lo que es bueno, lo que es útil, lo que es necesario, lo que es verdadero.
Ser bueno, justo, útil, no tiene nada que ver con ser respetuoso del sistema y lo que este dictamina como justicia, necesidad, etc. Muchas veces en nuestra lucha por perseguir ese ideal de justicia, necesidad, bondad, utilidad, verdad, vamos a chocar con el sistema.
Entonces surge la pregunta: ¿quién tiene la razón? ¿El sistema? ¿Quién creó ese conjunto de cosas que llamamos sistema y sus instituciones? ¿Con qué objetivos? Esa es una pregunta interesante de buscar la respuesta porque a lo largo de la historia hemos visto cómo muchísimas veces las instituciones han actuado en contra nuestra mientras argumentaban que era por nuestro propio bien.