Los sueños no envejecen

Los sueños no envejecen…¿Quién dijo que los sueños tienen límite de tiempo?

Los sueños no envejecen. Soñar es bueno. Te ayuda a crear tu realidad. Porque al soñar, visualizas lo que quieres como si ya lo tuvieras, y ese es el primer requisito para crear con nuestra mente todo aquello que necesitamos para vivir, para desarrollarnos. Para ser felices.

Te invitamos a soñar, a imaginar, a visualizar todo lo que anhelas.

 

Soñar, cuidar tus sueños y cuidarte

Cuando andamos por la vida como Bambi

Manso como paloma y prudente como serpiente

Los sueños no envejecen. No lo sabía el día que estaba cumpliendo 40 años, cuando llegué a mi clase de los jueves por la noche. Estaba llevando un curso de sexología.

No me sentía muy contenta porque temprano había hablado por teléfono con mi hermana, que me llamó para felicitarme, pero las cosas que me dijo, lejos de ser motivantes, me hundieron profundamente.

Yo le comentaba que me daba miedo hacerme vieja y me contestó: “pues ya es hora de que te olvides de esas estupideces. Hay que aceptar la edad que se tiene, bla, bla, bla…”

Cuando llegué, estaba empezando la clase. Mauro, el sexólogo, no me quería mucho y yo suspiraba por él. En fin, que apenas entré, le dice a la clase:

“Hoy yo traía un tema específico, pero lo voy a cambiar. Esta noche vamos a hablar del invierno y el verano.

El verano son las personas que están jóvenes, llenas de hormonas, que tienen toda una vida por delante. El invierno son las personas mayores de 40, que se están quedando sin hormonas y van perdiendo su atractivo.

Imagínense lo que siente una mujer acostumbrada a ser bonita, cuando se va haciendo vieja… deben sentir una gran soledad…”

¡Lo estaba diciendo por mí! Supo que yo cumplía 40 y que me sentía triste por eso.

Viejo cabrón! Pero en ese momento, sentí que me moría. A partir de ese día me sentía cada vez más culpable por cumplir 40 y hacerme vieja.

Uno no puede permitirle a la gente que lo lastime así no más. No tienen derecho. Sin embargo, cuando uno anda por la vida dejándose llevar como si fuera una hoja arrastrada por el viento, uno se expone a que le sucedan cosas así.

Nunca me cansaré de decir que lo más urgente que hay que hacer es aprender a desarrollar la fuerza interior, que es esa capacidad de sostenerte aunque todo por fuera se derrumbe. Yo lo aprendí. Lo aprendí vieja ya. Y como sucede siempre en que uno aprende algo y ama la vida, yo quiero compartir lo que aprendí con los demás.

Por eso, me gusta esa frase de Jesús: “ser manso como paloma, pero prudente como serpiente”

Nosotros estamos expuestos a la dualidad. Y no está mal. Pero tenemos que protegernos de la vibración de los demás que puede afectarnos. Nunca sabremos cómo anda el interior de las personas con las que nos topamos. Por eso debemos ser prudentes, pero sin perder nuestro amor por la vida, y los sueños, y los anhelos