“Hasta la vida más feliz no se puede medir sin unos momentos de oscuridad, y la palabra feliz perdería sentido si no estuviese equilibrada por la tristeza”

Equilibrio entre los opuestos

Carl G Jung

 

Equilibrio entre los opuestos. Así es todo en la vida. De hecho, según Jung, si no existieran los opuestos, no existiría la vida. Por tanto, aquí no te voy a hablar de felicidad absoluta y cero tristeza porque no es la realidad. Si no hubiera tristeza, no podríamos valorar la alegría, y muchas veces, es en la tristeza que comprendemos la necesidad de introducir cambios en nuestra propia vida.

 

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Equilibrio entre los opuestos

Equilibrio entre los opuestos. Recuerda. No cedas al estancamiento. Busca esa razón que yace en el fondo de tu mente y que es la que te impulsa a estancarte en donde estás y te impide avanzar. No es cierto que eso es lo que quieres porque en tu corazón hay una vocecita que te grita: hey! Quiero vivir mejor!

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Equilibrio entre los opuestos Cambia tu vida

A veces nacemos dentro de familias enfermas. Erich Fromm nos habla de las familias totalitarias.

Nacemos y tenemos la opción de escoger un rol: o somos víctimas o somos verdugos. O bien, podemos tener una conducta pendular: a veces somos víctimas y a veces somos verdugos.

El problema de asumir estos roles es que nos dificulta nuestra interacción con los demás porque nuestro comportamiento es inconsciente y querámoslo o no, vamos a repetir el patrón que tenemos en la familia. Si somos víctimas vamos a buscar personas que nos justifiquen ese rol.

Sólo si hay víctimas, hay agresores.

Equilibrio entre los opuestos.              Logra tus metas

Si andamos por la vida con la etiqueta de víctimas, vamos a estar expuestos al bullying y al mobbing y a todo tipo de agresión social.

Pero es aquí en donde entra el concepto de conciencia. Hacerse consciente, darse cuenta de lo que pasa en nuestra vida.

Si somos conscientes y comprendemos, también vamos a darnos cuenta que somos libres de escoger: seguir viviendo como venimos viviendo o dar vuelta a la página y empezar de cero una vida nueva y libre.

Tenemos un poder personal que no es negociable. Si no lo permitimos, nadie puede lastimarnos. Que te quede claro.

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Mi acompañamiento

Cuando yo tenía 30 años viví dos agresiones sociales que me hundieron. No tuve apoyo de nadie y más bien, mi esposo se fue con otra. Yo quedé sola, con mis hijos y etiquetada por los demás porque hicieron público un diagnóstico privado.

Me levanté de la situación, pero vivía con un perfil bajo, con vergüenza de estar viva y no entendía por qué. Después de muchos años de terapia, de buscar mi autoconocimiento, llegué a entenderlo.

Y me liberé de ese pasado, de los esquemas de pensamientos que se crearon por ese pasado.

Hoy puedo acompañarte porque las experiencias lo convierten a uno en un ser empático.

El miedo a la libertad

                                                           Basado en Erich Fromm

 

Una vez en que iba caminando por la calle de Atocha en Madrid, España, en que andaba buscando una dirección, de pronto me convertí en observadora de mí misma.

Me dí cuenta que por primera vez no sentía miedo de la gente y que sentía que nadie podría dañarme. Me observé mirando a los ojos a los demás. La gente que se cruzaba por mi camino me sonreía. Yo les sonreía también. De pronto, me ví reflejada en el vidrio de la ventana del escaparate de una tienda. 

Observándome, lejos de mi país, lejos de la estrechez, lejos de la tristeza de días grises, me di cuenta que llevaba años sin vivir, que únicamente estaba sobreviviendo… hasta ese momento.

Y fue ahí, en medio de una calle de Madrid, lejos de mi tierra, que tomé la decisión de cambiar mi vida. Recuerdo que días después fui a un seminario de Jung, el primer seminario al que asistí de varios mientras estuve allá. Cuando regresé hice este documental que les traigo acá.

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