Los contenidos en nuestra historia

Misión

Lograr que las personas que llegan a Estación Victoria puedan superar sus problemas y llegar a una autorrealización personal

Visión

Ser una marca especializada en contenido para personas que buscan superarse a sí mismas.

Promesa básica

Somos proveedores de contenido especializado en crecimiento personal.

También somos un espacio para pensar, para buscar la verdad, para crear realidades, para aprender a buscar el centro, el equilibrio entre los opuestos.

Y cuando estamos en el centro, fluimos con la vida.

Regístrate ya

Nuestra historia

Atardecer en El Coco

La vida es un viaje

Los inicios

En 1995, para ser exactos, el primero de diciembre de 1995, a las 11 de la noche, y por radio Monumental, en Costa Rica, abrí un micrófono por primera vez. Estaba tan nerviosa que me temblaban mis ya de por sí temblorosas manos. El programa se llamó: “Al final del día” y el nombre lo escogió Rodrigo, mi hijo mayor.


Yo quería hacer un programa que se acercara a los solitarios, esos noctámbulos solitarios que escuchaban la radio a esas horas.  Quería hacer un club de gente sola. Para que encontraran pareja, hicieran amigos, tuvieran un lugar a donde llegar cuando la soledad fuera insoportable. Y funcionó. De forma increíble. Mucha gente quiso estar en el club. Mujeres y hombres de todas las edades y tamaños. De todas las clases sociales.

Pero yo era la más sola de todos los solitarios y pienso que produje ese programa para mitigar mi soledad. Claro, lo hice de forma inconsciente. Por ese tiempo yo estaba enojada con Dios. Y había tomado todas mis emociones y les había puesto un bozal. Mis emociones tenían prohibido expresarse. Mi vida se disolvió en la vida de todos los oyentes. Viví cada minuto las vidas de otros… porque no soportaba el dolor de mi propia vida.
 Pero fue bueno, y conforme mi programa crecía todas las noches, algo se iba transformando en mi interior.

La transformación del programa

El programa me ayudó, cambió mi vida, y esa transformación interior, cambió al programa.
Estuve al aire por espacio de 12 años. En radios grandes y pequeñas. De FM, AM. Tuve anunciantes y viví largos períodos de tiempo en que no pude vender nada de publicidad.

Me arruiné económicamente y viví muchas cosas tristes porque tenía la esperanza de hacer muchas ventas de publicidad… que no se lograron nunca como yo esperaba.
Al final del día fue testigo de muchas parejas nuevas, de muchas mujeres maduras que llegaban a la espera de un príncipe que no existía. No soporté ver esa frustración con lápiz labial, mientras los hombres de las mismas edades, se marchaban con las más jóvenes…


Entonces, surgió el primer cambio: en lugar de un club para encontrar pareja, el programa fue un club de amigos solamente. Pero la amistad es efímera. Las personas se acercan a otras movidas por un interés. Cuando el interés cambia, cambian a las amistades…
Así como la terapia a la que yo asistía, me iba conmoviendo, así el programa fue variando.

Los contenidos

Los temas de los contenidos fueron convirtiéndose poco a poco en la razón de ser del programa, en lugar del club de amigos. Y yo me fui dando cuenta nuevamente de mi vida gris. Los recuerdos empezaron a emerger de mi inconsciente, los dolores se transformaban en guiones y las personas los escuchaban. Gracias a todos por escucharme.

Siempre habrá pasos de gente sola caminando por el mundo

De hecho, todos estamos solos, imaginando que vamos a vencer ese enorme vacío que sentimos. Y nos hacemos la ilusión de buscar a alguien que llene nuestras vidas, sin saber que lo que realmente anhelamos es a nosotros mismos. A nuestra totalidad. 
Viajamos todo el tiempo buscando, buscando. Esperando que a la vuelta de cada esquina se encuentre esa grata sorpresa que le pondrá fin a nuestro desamparo.
Y lo encontramos.

Pero solo por un tiempo. Las cosas evolucionan, los sentimientos evolucionan, las personas evolucionan. Nosotros, poco a poco, evolucionamos también. A nuestro ritmo. A nuestro propio ritmo. Enfrentando al mismo tiempo a los fantasmas escondidos en nuestra sombra, que a veces, sin querer queriendo, se salen a la luz y nos asustan.

En realidad toda la vida nos pasamos huyendo de ellos, pero cuando decidimos enfrentarlos, esos monstruos terribles que creíamos que eran, se disuelven hasta quedar en nada.  Terminamos aceptándolos como se acepta siempre a los compañeros de viaje.
Hoy, con este sitio, hago un alto para tomar un café con todos aquellos que también lo quieran, para hablar, para escuchar, para rendirle un homenaje a esta vida, que es un tira y encoge. Que nunca nos va a dar todo como lo queremos, como lo necesitamos. Porque las cosas de uno están conectadas con todos, por lo que lo que queremos siempre saldrá impregnado con lo que quieren los demás. Y qué queremos todos? A pesar de todas las diferencias, queremos vivir. Ser felices, aceptados…
 Adelante! ¿Qué esperamos? Vivamos la vida. Amemos la vida todos juntos! 
Ileana