El miedo a la libertad

El miedo a la libertad

El miedo a la libertad según Erich Fromm

El miedo a la libertad… ¿A qué le tememos?

Hace unos años, iba caminando por la calle de Atocha en Madrid, España. Buscaba una dirección. De pronto, al mirar el escaparate de una tienda, vi mi figura reflejada en el vidrio de la ventana.  Me convertí en observadora de mí misma.

Me dí cuenta que por primera vez no sentía miedo de la gente y que sentía que nadie podría dañarme. Me observé mirando a los ojos a los demás. La gente que se cruzaba por mi camino me sonreía. Yo les sonreía también.

Me quedé quieta, observando mi reflejo…

Observándome, lejos de mi país, lejos de la estrechez, lejos de la tristeza de días grises, me di cuenta que llevaba años sin vivir, que únicamente estaba sobreviviendo… hasta ese momento.

Comprendí que en mi mente, el tiempo no había pasado. Que dentro de mí todavía tenía 30 años.

Y es que cuando yo tenía esa edad, viví dos agresiones sociales que me hundieron. No tuve apoyo de nadie. Mi esposo, en lugar de apoyarme, se fue con otra y quedé sola con mis dos hijos y etiquetada por los demás, porque hicieron público un diagnóstico privado.

Yo me levanté de la situación, pero viví siempre con un perfil bajo sin saber por qué. Después de muchos años de terapia, de buscar mi autoconocimiento, llegué a entenderlo. Y me liberé de ese pasado, de los esquemas de pensamiento que se habían creado por ese pasado. O al menos, eso creía yo, porque fue únicamente en ese momento, en ese reflejo en la ventana, lejos, muy lejos de mi país, que me sentí libre.

Y fue ahí, en medio de una calle de Madrid, lejos de mi tierra, que tomé la decisión de cambiar mi vida. Recuerdo que días después fui a un seminario de Jung, el primer seminario al que asistí de varios mientras estuve allá. 

Y hoy, aquí y ahora, soy más consciente de mí misma, de mi valor como persona, del cuidado que debo tener con mis palabras, de respetarme y respetar a los otros.

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